Consiste en instalar estaciones inteligentes para depositar botellas plásticas, aparatos electrónicos, latas y cartón en universidades, parques y playas. Cada ciudadano se identifica con un código QR y acumula puntos por reciclar, que pueden canjearse por descuentos en transporte, comercios locales o actividades culturales. La plataforma genera estadísticas para que los municipios conozcan qué zonas reciclan más y dónde existen mayores problemas de contaminación.