Las organizaciones continúan tomando decisiones financieras basadas principalmente en información histórica, hojas de cálculo y la experiencia de los directivos. Este enfoque limita la capacidad de anticipar riesgos, detectar oportunidades y responder con rapidez a los cambios del entorno económico y tecnológico. El nuevo paradigma propone una Administración Financiera Inteligente, donde la Inteligencia Artificial, el análisis de datos y los modelos predictivos transforman la forma de planificar, controlar e invertir los recursos.